La Jura de la Constitución – El atentado de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Para reflexionar y actuar

19/Jul/2013

Gentileza para CCIU de la Esc. Prof. María Wonsiak de Haskel

La Jura de la Constitución – El atentado de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). Para reflexionar y actuar

El 18 de julio de cada año se conmemoran dos trascendentes hechos históricos ocurridos por estas latitudes, en Montevideo, Uruguay en 1830 y 164 años después en Buenos Aires, Argentina en 1994, dos ciudades capitales de sus respectivos países separadas apenas por el caudal del Río de la Plata.El 18 de julio de 1830 se juró la Constitución de la República Oriental del Uruguay que tuvo varias modificaciones posteriores. El 18 de julio de 1994 un ataque terrorista destruyó a la hora 9:53 de la mañana la sede del centro de la comunidad judía localizado en Buenos Aires, matando 85 personas, hiriendo físicamente a mas de 300 personas y al alma y la dignidad de familiares, amigos y de toda la humanidad.La Constitución, definida por el Maestro jurista Eduardo J. Couture en su Vocabulario Jurídico, es el “Cuerpo de normas jurídicas fundamentales del Estado, relativas a la institución, organización, competencia y funcionamiento de las autoridades públicas, a los deberes, derechos y garantías de los individuos y el aseguramiento del orden jurídico que por ella se establece.”El art. 7° de nuestra Constitución regula expresamente el derecho de “Los habitantes de los habitantes de la República a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad.” El reconocimiento de estos derechos es amplio e irrestricto y no reconoce distinciones de razas, religión ni ninguna otra razón. Todos los habitantes del país son iguales ante la ley (art. 16) y tienen los mismos derechos y deberes.Al jurar la Constitución todas las autoridades y habitantes del país prometen a la Patria: “Cumplir y hacer cumplir en cuanto de vos dependa la Constitución del Estado (hoy República) Oriental del Uruguay”… “sostener y defender la forma de gobierno representativa republicana que establece la Constitución”… “obedecer y cumplir las leyes, decretos y resoluciones que dicte el cuerpo legislativo de la Nación”. (Extraído de la ley sancionada por la Asamblea General Constituyente y Legislativa del Estado el 26 de junio de 1830 que dispuso la fecha y el texto a jurar)El atentado a la AMIA fue una acción basada en el odio de unos seres humanos contra otros que inspirados en dicho sentimiento se abrogaron el derecho de destruir vidas de gente que estaban en una institución comunitaria trabajando, buscando trabajo, viviendo silenciosa y pacíficamente.La Argentina, como todas las repúblicas del planeta tiene también su constitución que fue aprobada por una asamblea constituyente realizada en la Ciudad de Santa Fe en el año 1853, y posteriormente reformada siete veces. Entre otros, también regula deberes y derechos humanos de sus habitantes al disponer en el art. 75 numeral 22 que: “La Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre; la Declaración Universal de Derechos Humanos; la Convención Americana sobre Derechos Humanos; el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y su Protocolo Facultativo; la Convención Sobre la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio; la Convención Internacional sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial; la Convención Sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer; la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes; la Convención Sobre los Derechos del Niño; en las condiciones de su vigencia, tienen jerarquía constitucional, no derogan artículo alguno de la primera parte de esta Constitución y deben entenderse complementarios de los derechos y garantías por ella reconocidos.”Entre esos derechos humanos están sin lugar a dudas los derechos al goce de la vida, de la dignidad, de la libertad y de la seguridad y están reconocidos por igual para todos los habitantes del país.Ambos países ratificaron y en ellos tienen fuerza de ley las normas  internacionales en la materia que consagran a nivel mundial el reconocimiento de los derechos humanos, muchos de ellos como lo expresa el art. 72 de nuestra Constitución “…inherentes a la persona humana”.Las conmemoraciones tienen el fin fundamental de preservar la memoria, de no olvidar, pero no como mero recuerdo histórico sino fundamentalmente para reflexionar, comprometerse y actuar para que tales violaciones a los derechos humanos básicos, no vuelvan a repetirse y la humanidad avance hacia una convivencia pacífica y fraterna entre todos los habitantes del planeta conducentes a erradicar la pobreza, la explotación de un ser humano por otro, en cualquiera de sus formas, seguir avanzando en el conocimiento para mejorar la calidad de vida y mancomunar esfuerzo, para amortiguar y llegar a eliminar las enfermedades y catástrofes ambientales que dependen tanto del hombre como de la propia naturaleza.Este 18 de julio las reflexiones sobre tan trascendentes hechos se reiteran e imponen formularse preguntas muy dolorosas.¿Cómo es posible que habiendo la Argentina y Uruguay y la mayor parte de los países del mundo, desde casi dos siglos atrás aprobado constituciones con normas que reconocen, defienden y garantizan los derechos humanos, asistamos en pleno siglo XXI a violaciones a dichos derechos en todos los niveles, reñidos con principios elementales de respeto a la dignidad de los seres humanos que avergüenzan a todos por igual, tanto a los que los cometen como a los que no lo hacen, pero permanecen indiferentes como si fueran asuntos que no les concierne?¿Cómo es posible que 19 años después del asesinato de la AMIA los responsables permanezcan impunes?Y peor aún, ¿cómo es posible que el propio Gobierno Argentino haya firmado un acuerdo con Irán para impedir que las actuaciones en la causa continúen extrayendo el caso del Poder Judicial Argentino lo que constituye una vergonzosa renuncia a su Soberanía?Evidentemente las promesas de cumplir y hacer cumplir los principios constitucionales no pasaron de un solemne acto formal habiendo quedado sólo como letra muerta en los textos constitucionales. En efecto, resulta evidente que el atentado a la AMIA en un demasiado largo número de situaciones el compromiso asumido de cumplir y hacer cumplir en la medida que a cada uno corresponda los principios y preceptos constitucionales ha sido flagrantemente violado y continúa siéndolo cada vez más. De lo contrario, asesinatos como el de la AMIA  no habrían ocurrido.Pero la degradación es aún mayor pues cada vez más, las autoridades que tienen obligación de hacer cumplir la Constitución desde los cargos que ocupan manipulan la Constitución y fabrican interpretaciones para avalar conductas violatorias de la misma, tan grotescas como trágicas, que no se necesita ser jurista para aquilatar la burla a los ciudadanos que las mismas significan.La Constitución como toda ley puede admitir diferentes interpretaciones dentro de un sólido margen de seriedad y ciencia. No es un yeso, una plastilina, un chicle que se puede amoldar a gusto y necesidad del consumidor: no todo vale. Interpretar las leyes es una ciencia regida por principios básicos por ella misma consagrados.El atentado de la AMIA involucra a uruguayos y argentinos a judíos y no judíos, a todos los seres humanos del planeta.El Fiscal Nissman denunció que el atentado a la AMIA no fue un hecho aislado sino que hubo una infiltración de Irán en toda la región, organizado e implementado por las más altas esferas gubernamentales de Irán, mediante el establecimiento de bases de inteligencia con el fin de “concretar, fomentar y patrocinar” actos terroristas. En su dictamen, Nissman citó no sólo a la Argentina, Venezuela y Estados Unidos, sino entre otros, también a nuestro Uruguay.La aprobación, el presente año por el Poder Legislativo argentino del “Memorándum de Entendimiento con Irán” para supuestamente por esa vía llegar a la verdad para encontrar y entregar a los responsables de las muertes de la AMIA hacen aún más trágica, dolorosa e importante la conmemoración de dicho atentado y obligan a reflexionar sobre la real aplicación de las Constituciones y Tratados internacionales en materia de derechos humanos.No sólo por el dolor de los muertes acaecidas sublevan y deben llamar a estar en pie de acción: 19 años después aun siguen impunes los responsables, que están identificados y que mediante dicho memorándum el Gobierno argentino bloqueó el procedimiento judicial, camino inexorable que marca la Constitución y cuyo efecto no es otro que el de impedir que los responsables sean juzgados.Los motivos del Gobierno argentino, cualquiera ellos sean, para pactar con Irán nunca podrán justificar tamaña violación a las normas constitucionales que regulan la materia.Por eso, este 18 de julio más aún que en los anteriores no sólo debemos informarnos, reflexionar, comprometernos como señaló PILAR RAHOLA en reciente conferencia en la ORT, sino actuar desde el lugar de cada uno para impedir que las violaciones a la Constitución y los asesinatos como el de la AMIA vuelvan a repetirse.